El Factor RISEEA
Creo que es una angustia común (quizás por no habérsele brindado continuidad a los experimentos del Dr. Nikolas Tesla 1856-1943), el que casi todos los seres humanos de alguna u otra manera experimentemos incomodidad cada vez que por razones ajenas a nuestra voluntad nos confrontamos ante una Repentina Interrupción del Servicio de Energía Eléctrica Alámbrico, de ahora en adelante y por sus siglas: (RISEEA) .
El factor RISEEA (consecuencia directa del uso de un sistema alámbrico de distribución, actualmente operativo, pero obsoleto para Tesla desde el 1912), personalmente me indujo a efectuar una introspección analítica que racionalmente me condujo a identificar mis propias necesidades de consumo energético con el propósito de poder contrarestar las noches carentes de iluminación acompañadas de las incómodas temperaturas tropicales. En otras palabras, por primera vez me ví en la obligación de investigar cúantos amperes o watts por hora consumían mis enseres eléctricos y qué instrumentos creados por la mano del hombre, necesitaba, para satisfacer las necesidades de comodidad propia y las de mi familia inmediata cada vez que en las noches y/o en las madrugadas aparecía RISEEA .
De la mencionada necesidad, me embriagué con la típica inquietud de los radioaficionados de auscultar lo desconocido y experimentar, para eventualmente sumar, restar, presupuestar, y finalmente invertir en un sistema práctico de reserva o “back-up” de energía eléctrica. Sobre estos sistemas, se podrían escribir varios tomos informáticos y argumentativos, particularmente sobre las ventajas y desventajas de la utilización entre otros de los generadores y/o “plantas eléctricas”, “power inverters”, sistemas con paneles solares, generadores a vientos, ect., razón por la cual sería impráctico el pretender analizar en este limitado medio el asunto en su fondo.
No obstante y tomando en consideración mis propias necesidades, los costos económicos, la molestia que podría enjendrar a mis vecinos cercanos los ruidos, la contaminación ambiental, el mantenimiento de los equipos, los factores de seguridad que envuelven el manejo de combustibles como la gasolina, el tiempo necesario para activar el sistema y por último, pero no menos importante, que el 95% de la situación RISEEA se debe a apagones selectivos que en promedio no duran mas de tres (3) horas, decidí entonces hacer un inventario de los enseres eléctricos cuyos respectivos funcionamientos me eran indispensables para tanjear en vez de confrontar los nefastos tiempos RISEEA .
Luego del inventario, procedí a calcular el consumo energético de cada uno de los enseres seleccionados, utilizando para ello las siguientes fórmulas de conversión genérica: (amperes/hora = watts ÷ 12 VDC) y (watts/hora = amperes x 12 VDC). Por ejemplo, si un televisor indica que consume 95 watts/hora y queremos convertirlos en amperes/hora, pues, dividimos 95 ÷ 12 = 7.916 amperes/hora. De igual manera, si el televisor indica que consume 7.916 amperes/hora y queremos convertirlos en watts/hora, pues, multiplicamos 7.916 x 12 = 95 watts/hora. De esta forma me percaté de que un televisor de 35″, un abanico de 20″, un VCR y una pequeña lampara fluorecente, solamente consumían 16.40 amperes/hora y/o 197 watts/hora funcionando todos al unísono. ¡Increíble!, pero tan cierto como el que una bombilla incandecente de 100 watts consume más energía eléctrica que un televisor de 35″.¿Sería posible hacer funcionar estos enseres con baterías? ¡Claro que sí…!
Fue entonces cuando de la teoría pasé a la práctica y decidí configurar los circuitos análogos del ELECTRIC DREAM I , un UPS semi-automático y casero, que sencillamente consiste de un “power inverter” de 500 watts (800 en “peak”), que en unión a dos baterías “deep cycle” conectadas en un circuito paralelo con 210 amperes/hora en reserva y un “surge protector” instalado todo en una cajita portátil, es capaz de producir suficiente electricidad alterna para utilizar en un período contínuo e ininterrumpido de 12 horas los enseres antes mencionados. Así y entonces, cada vez que aparece el inoportuno factor RISEEA , solamente enciendo un “switch” de interrupción y otro de transferencia, e inmediatamente y como por arte de magia retorna la comodidad a mi medio ambiente. Es cierto que el artefacto no cuenta con suficiente energía para hacer funcionar un aire acondicionado y/o una nevera, pero volviendo a tomar en consideración que el factor RISEEA no dura en promedio más de tres horas, que no tengo que salir de la casa a chequear y prender la “planta eléctrica”, contaminar el ambiente, manejar gasolina y despertar a los vecinos… bien vale la pena.
En relación a los “power inverters”, los mismos pueden distinguirse y clasificarse en tres tipos principales, dependiendo del tipo de onda que producen en su salida: (1) onda cuadrada, “square wave”; (2) onda modificada, “modified sine wave”; y (3) onda pura, “pure sine wave”. Actualmente y en contravención a la creencia popular, la mayoría de los “power inverters” que producen una onda modificada son funcionales para operar enseres eléctricos tales como radios stereos, televisores a color, VCR y computadoras. En adición, son menos costosos que los que producen una onda pura. En otras palabras, si usted no requiere del uso de enseres eléctricos de alta y sofisticada precisión funcional, como por ejemplo, enseres de funcionamiento eléctricos de laboratorio, la mejor opción en términos de costo eficiencia es invertir en los “power inverters” de onda modificada. En cuanto a las baterías a ser utilizadas para alimentar los “power inverters”, por favor, sea cuidadoso y no caiga en la trampa comercial que proclama que las baterias convencionales de automóviles sirven para ellos. Como norma general, una batería de automovil no esta diseñada para repetitivamente cargarse y descargarse. Es por esto que lo recomendable es invertir en baterías clasificadas “deep cycle”. En el mercado existen innumerables marcas y precios. A mayor capacidad de amperaje en reserva y a menor tiempo para cargarse, mayor precio. En términos de costo eficiencia, la mejor opción es la inversión en las comunmente conocidas como baterías marinas “deep cycle”, cuyos costos relativos son sustancialmente menores. Su único defecto es que requieren de un tiempo mayor de carga, no obstante y por su precio se justifica la inversión.
Pero esto no es todo, ¿y qué del alumbrado y/o iluminación del resto de la casa? Sencillo. No existe vela, candelabro, linterna, quinque, mechero, o lámparas de butano, que puedan igualar y/o sustituir en términos de costo-eficiencia las virtudes del PERPETUAL LIGHT I. Este novel y sencillo artefacto consite de una serie de tubos y conectores de PVC a los cuales les instalé dos rosetas plásticas y dos bombillas de 12 voltios de 50 watts cada una, que conectadas a otra batería “deep cycle” dentro de una caja de madera portatil, alumbra autónomamente un radio omnidireccional lumínico de más de 40 pies. De esta manera, cuando abrutamente aparece RISEEA , tan solo enciendo el “switch” interruptor, se hace la luz, y me evito buscar las linternas que nunca aparecen cuando más se necesitan, prender velas, quemar mechas o encender las no muy amigables lámparas de butano. Duración lumínica: ¡12 horas contínuas con dos bombillas de 100 watts y una sola batería de 105 amperes/hora! .
Es menester mencionar que los sistemas antes mencionados son de sencilla construcción y que de por seguro, los mismos le brindarán la comodidad que usted y su familia merecen ante el infame factor RISEEA . Ahora bien, en cuanto a las baterías, ¿cómo las cargo? Bueno, aquí entra entonces el ELECTRIC DREAM II , el cual consiste de un alternador de carro impotrado a una bicicleta de ejercicios el cual mecano-eléctricamente produce 120 amperes/hora y en un sola hora casi carga cualquier batería. Lamentablemente y por estar pendiente su estudio de viabilidad para registro de patente, no puedo en este momento ofrecerles mayores detalles. Sin embargo, la alternativa más costo-eficiente para cargar las baterías continúa siendo la de utilizar un cargador portátil de baterías. .
¿Paneles solares o generadores de viento? Los descarté por motivos de costo-eficiencia. ¿Plantas eléctricas? Si bien es cierto que agraciadamente poseo una de 4,500 watts para afrontar un desastre natural, no es menos cierto que como norma general tan solo la prendo para brindarle mantenimiento.
En síntesis y hasta que no se sustituya el actual y obsoleto sistema de distribución de energía eléctrica alámbrico, por un sistema inalámbrico de transmisión (tal y como lo soñó y predijo Tesla), no se deje incomodar por el factor RISEEA , calcule sus necesidades eléctricas, y si le son convincentes estas anotaciones, construya sus propios sistemas de reserva de energía eléctrica. De por seguro celebrará tanto el que se “vaya la luz”, como el frustrado medio inventor suscribiente.
73. Angel-KP4EU © 2002


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